Qué es un sistema Scada y cómo funciona (guía con ejemplos reales)
Rubén Palomino
Artículo actualizado en abril de 2026.
Un sistema Scada es un software industrial que permite supervisar, controlar y automatizar procesos en tiempo real mediante la adquisición de datos de sensores, PLCs y otros dispositivos.
Un sistema Scada es un software industrial que supervisa, controla y automatiza procesos en tiempo real mediante la adquisición de datos de sensores, PLCs y otros dispositivos.
Se utiliza para centralizar la información de una instalación, visualizarla en interfaces HMI y permitir la toma de decisiones o el control remoto del proceso.
- Supervisa procesos industriales en tiempo real.
- Permite controlar equipos de forma remota.
- Registra datos históricos para su análisis.
- Gestiona alarmas y eventos.
Ejemplo real de uso de un software Scada en una planta fotovoltaica
En una planta fotovoltaica, el software Scada permite supervisar en tiempo real variables como:
- Irradiancia, temperatura de los módulos y temperatura ambiente.
- Potencia e intensidad de los strings fotovoltaicos.
- Producción de los inversores.
- Energía total generada por la planta.
Estos datos se muestran en los sistemas HMI de forma instantánea y se almacenan en históricos para su análisis.
Gracias a esa información es posible:
- Evaluar el rendimiento total de la planta.
- Detectar fallos en los strings.
- Identificar pérdidas en la producción.
- Analizar la degradación de los paneles.
- Contrastar datos actuales con datos históricos.
Esto permite optimizar el mantenimiento y mejorar la eficiencia global de la instalación.
Origen y futuro
El concepto de Scada ha evolucionado con el tiempo. Inicialmente se centraba en la supervisión, control y adquisición de datos en entornos industriales.
Con el avance de las tecnologías industriales y de comunicación, el concepto de Scada ha evolucionado más allá de la simple supervisión y control.
Gracias a nuevas tecnologías como MQTT, REST API e incluso OPC-UA, la implementación de un Scada permite interconectar redes industriales y sistemas de gestión, facilitando el intercambio de información entre la capa OT y los sistemas de gestión (IT), integrando la operación industrial con los sistemas de negocio.
Un ejemplo práctico de la evolución de los Scada en el tiempo
Si implementamos un Scada con funcionalidad REST API, y el día de mañana ampliamos la instalación, es fácil conectar la nueva red con la existente mediante peticiones al REST API.
Esto permite escalar el sistema sin necesidad de rediseñar la arquitectura inicial.
Para qué sirve un sistema Scada
Un sistema Scada sirve para supervisar, automatizar y optimizar procesos industriales.
Gracias a estos sistemas, es posible controlar instalaciones completas sin necesidad de estar físicamente presente.
Además, permite interconectar diferentes instalaciones y sistemas, integrando diferentes procesos industriales en un único sistema de control.
De este modo, es posible gestionar procesos industriales complejos de forma distribuida, coordinándolos con un sistema central de control.
Sirva como ejemplo una central de ciclo combinado.
En este tipo de instalaciones se integran procesos independientes como:
- La turbina de gas.
- La turbina de vapor.
- Sistemas de combustible.
- Agua de alimentación y condensado.
- Refrigeración.
El sistema Scada supervisa y coordina todos estos procesos desde un único entorno de control, facilitando la operación conjunta de la planta.
Esto permite coordinar todos los procesos de generación de energía de forma eficiente y mantener la estabilidad del sistema.
Sus principales usos son:
Monitorización en tiempo real.
La monitorización en tiempo real permite conocer el estado de un proceso industrial en cada instante.
El software dispone en todo momento de información sobre el estado real de la instalación, como temperaturas, presiones, tiempos de proceso, niveles, niveles de vibración o incluso qué operarios están actuando sobre la instalación en cada momento.
Toda esta información permite:
- Visualizarse en las interfaces HMI, facilitando la supervisión y operación de la instalación.
- Registrarse en las bases de datos para análisis posteriores.
- Utilizarse para realizar comprobaciones del estado de la máquina mediante técnicas de machine learning, anticipando eventos como averías, desviaciones o pérdidas de rendimiento.
Control remoto de procesos
El control remoto de procesos permite actuar sobre equipos e instalaciones sin necesidad de estar físicamente presente en la planta.
Además, estas acciones pueden ejecutarse tanto por operadores como de forma automática mediante otros sistemas o procesos integrados.
A través del sistema, es posible enviar órdenes a los dispositivos industriales, como arrancar o parar máquinas, modificar consignas o cambiar estados de operación.
Del mismo modo, los dispositivos industriales pueden enviar información o eventos al sistema Scada, permitiendo conocer en tiempo real el estado operativo de la instalación.
Ejemplo de cómo una instalación solar puede actuar sobre la producción de frío
Es cada vez más común instalar paneles fotovoltaicos e integrarlos con los sistemas de frío.
De esta forma, cuando hay exceso de producción eléctrica, el sistema fotovoltaico, a través del Scada, ajusta remotamente la consigna de las cámaras frigoríficas.
Al reducir la consigna de temperatura, la energía sobrante de la planta solar se almacena en forma de frío, consiguiendo un ahorro considerable en el consumo eléctrico.
En este punto es normal preguntarse si:
¿Esto es seguro?
Para realizar el acceso y la operación en remoto, el sistema Scada se configura mediante un sistema de permisos y roles de usuario, garantizando que solo los usuarios autorizados puedan actuar sobre el proceso.
Aunque esté garantizado el acceso seguro ¿Es aconsejable operar la instalación de forma remota?
La respuesta depende del tipo de instalación y de cómo de crítico sea el proceso, por lo que cada caso debe evaluarse de forma concreta.
Automatización industrial
La automatización industrial permite que determinados procesos se ejecuten de forma automática sin intervención directa de personas.
El control directo de los procesos suele recaer en los PLCs, y debe ser así, ya que son dispositivos fiables, robustos y ampliamente utilizados en el mundo de la industria.
Un PLC trabaja de forma cíclica y secuencial, ejecutando las tareas una tras otra y repitiendo continuamente ese ciclo.
El sistema Scada, sin embargo, funciona con una lógica basada en eventos, ejecutando acciones solo cuando son necesarias.
Esto permite definir lógicas de supervisión que actúan sobre el proceso.
De esta forma, el Scada no solo supervisa y controla, sino que también puede tomar decisiones automáticas basadas en los datos del proceso.
Esto permite ajustar la operación y reducir desviaciones en el proceso.
Ejemplo en la fabricación de mármol travertino
En el proceso de fabricación del mármol travertino, es habitual tratar las planchas que presentan huecos naturales mediante su rellenado con resina y fibra antes del pulido.
La resina se aplica a toda la plancha mediante un aplicador bicomponente acoplado a un brazo robótico que sigue una trayectoria de pintado de la plancha.
El sistema Scada supervisa el contorno de las planchas y calcula de forma automática la trayectoria del brazo robótico.
Para posteriormente informar al PLC de la ruta que debe seguir el aplicador.
De esta forma, se consigue aplicar resina únicamente en el interior de la plancha, independientemente de su forma o de posibles roturas durante el proceso.
Existen procesos en los que implementar la lógica únicamente con PLC resulta complejo, poco flexible y, en muchos casos, insuficiente. En estas situaciones, la incorporación de un sistema Scada no es una mejora, sino una necesidad para poder automatizar correctamente el proceso.
Registro de datos históricos
El registro de datos históricos permite almacenar toda la información generada por el proceso a lo largo del tiempo.
El sistema Scada recoge continuamente datos de los dispositivos industriales y los guarda para su posterior análisis, ya sea en ficheros propietarios o en bases de datos comerciales.
Esto permite consultar el comportamiento de la instalación en cualquier momento, analizar su evolución y detectar posibles desviaciones en el proceso.
El sistema Scada puede almacenar cualquier tipo de dato del proceso, independientemente de si se trata de una temperatura, una presión o una medición de tolerancia.
Por este motivo, es fundamental definir correctamente qué datos se deben registrar y con qué frecuencia, en función del tipo de variable y del proceso industrial.
En esta tarea la experiencia y el conocimiento en técnicas de instrumentación y control industrial son fundamentales a la hora de implementar un sistema Scada.
No es lo mismo almacenar temperaturas que permanecen inalterables durante minutos que almacenar la presión dentro de un autoclave que debe garantizar un nivel de vacío durante el proceso.
Además de lo anterior, el análisis de históricos permite calcular indicadores clave de rendimiento (KPIs), comparar periodos de producción y optimizar el funcionamiento de la instalación.
Existe una frase muy conocida en historia: Para conocer el futuro hay que mirar al pasado.
Esta idea es perfectamente aplicable al mantenimiento predictivo o basado en condiciones.
Para anticipar cómo va a evolucionar el estado de una instalación, es necesario analizar la tendencia de los datos históricos.
Análisis de vibraciones de máquinas rotativas
El motor eléctrico es uno de los elementos más importantes en la industria.
Cuando se implementa un sistema de monitorización de vibraciones, si el motor está en buen estado la gráfica del espectro de frecuencias muestra un pico muy pronunciado en la frecuencia principal, mientras que en las siguientes frecuencias x2, x3,... este pico es prácticamente despreciable.
Con el uso, el motor va acumulando horas de funcionamiento, y el gráfico cambia. La frecuencia principal permanece en valores altos, pero en las frecuencias múltiplos empiezan a aparecer picos considerables.
Esto es clara señal de un deterioro del motor.
Un Scada instalado que registre los datos del espectro de frecuencias, puede analizar estos datos y detectar patrones que permitan predecir el estado del motor, ya que según el valor y las frecuencias afectadas, se puede conocer:
- Si existen barras rotas en el rotor.
- Si hay bobinas sueltas en el estator.
- Si las láminas del estator tienen problemas.
- Si hay excentricidades en el rotor.
- Si hay excentricidades en el estator.
- Incluso si existen conexiones sueltas.
Incluso se podría ir más allá, si se conoce a qué está acoplado el motor (bomba centrífuga, si tiene engranajes, rodamientos, etc), el sistema Scada puede determinar defectos en los sistemas mecánicos asociados.
Esta tarea, que puede ser muy costosa en tiempo y memoria para un PLC, no lo es para un Scada programado con técnicas de machine learning.
El análisis de la evolución de estas señales en el tiempo permite detectar tendencias de deterioro y anticipar fallos antes de que se produzcan.
En este punto, el valor del sistema Scada no está en registrar datos, sino en convertirlos en información capaz de evitar averías y optimizar el mantenimiento de la instalación.
De este modo, el análisis de datos históricos convierte el mantenimiento en un proceso planificado en lugar de un proceso improvisado basado en actuaciones correctivas.
Comparación entre un motor en buen estado (derecha) y un motor con deterioro detectado mediante análisis de vibraciones (izquierda).
Gestión de alarmas
Una buena gestión de alarmas permite detectar situaciones anómalas en el proceso y mantener al personal informado.
Estas alarmas pueden ser de distinta naturaleza y deben ser gestionadas por el personal correspondiente en cada caso.
- Operarios.
- Mantenimiento.
- Producción.
- Operación.
El personal de mantenimiento no necesita conocer si el nivel de stock es bajo o si es necesario reponer material.
Al supervisar continuamente los valores de la instalación, el sistema Scada puede generar alarmas cuando se encuentran fuera de los rangos normales de funcionamiento.
Estas alarmas pueden estar asociadas a:
- Valores de proceso (temperatura, presión, nivel, etc.).
- Estados de equipos (relés térmicos, saltos de aparamenta eléctrica).
- Eventos específicos dentro de la instalación (fin de proceso, cambios de líquidos en baños, colmatación de filtros, etc.).
- Incluso accesos no autorizados a la configuración de la máquina.
Gracias a esta información, es posible detectar problemas antes de que se conviertan en averías.
También hay que tener en cuenta que la gestión de alarmas es una de las herramientas más potentes para conocer el motivo de una avería.
Si las alarmas se asocian a un sistema de diagnóstico, los tiempos de resolución se reducen de forma considerable.
Sin embargo, una mala configuración del sistema de alarmas puede generar el efecto contrario. Hoy en día es habitual encontrar sistemas Scada con las alarmas mal configuradas, que generan una gran cantidad de avisos que nadie atiende.
Si el sistema genera demasiadas alarmas, el personal deja de prestarles atención, provocando lo que se conoce como saturación de alarmas o alarm flooding.
En estos casos, las alarmas pierden su utilidad y dejan de cumplir su función principal.
Por este motivo, es fundamental definir correctamente qué situaciones deben generar una alarma, estableciendo prioridades y diferenciando entre alarmas críticas, avisos y eventos informativos.
- Alarmas: Situaciones críticas que requieren atención inmediata (pérdida de niveles, disparos térmicos, fallos de equipo).
- Avisos: Condiciones relevantes que pueden ser atendidas posteriormente (filtros sucios, desviaciones puntuales).
- Eventos: información del sistema sin necesidad de actuación (cambios de estado, inicio de ciclos, etc.).
Además, las alarmas pueden configurarse por departamentos o perfiles de usuario.
También es posible configurar el sistema para que determinadas alarmas no se muestren en pantalla y se envíen directamente por correo electrónico al personal correspondiente.
Ejemplo de mala gestión de alarmas en una instalación industrial
En una instalación, un sistema Scada puede generar una alarma cada vez que una variable oscila ligeramente alrededor de su valor de consigna.
Un claro ejemplo de ello es un recipiente de líquidos en el cual existe agitación.
Esta agitación provoca oleaje en la superficie del líquido, que puede hacer saltar la alarma de "nivel máximo" cada vez que el oleaje active el sensor.
Si no se definen correctamente los márgenes o los tiempos de activación de la alarma, el sistema puede generar decenas de alarmas en pocos minutos.
Situación que se agrava si la alarma está asociada a una regla que envía un email cada vez que se activa la alarma.
La reacción normal de un operador ante esta situación es silenciar la alarma.
En algunos casos, los operarios terminan reconociendo todas las alarmas sin analizarlas, con el objetivo de mantener la pantalla limpia durante el turno.
En este escenario, cuando aparece una alarma real, existe el riesgo de que pase desapercibida o no se atienda a tiempo.
Una correcta configuración, aplicando histéresis, temporizaciones o filtrado de señales, evita este problema y garantiza que las alarmas sean realmente útiles.
En ese momento, el sistema deja de ser una ayuda y pasa a ser un problema.
Tras ver este ejemplo, es normal plantearse la siguiente pregunta:
¿Cómo puedo evitar que un operario silencie o reconozca una alarma?
Evitarlo no siempre es sencillo, pero todo sistema de alarmas debe contar con un registro histórico en el que se almacene:
- El inicio de la alarma.
- El fin de la alarma.
- El operario que la ha reconocido o silenciado.
- El equipo desde el que se ha realizado la acción.
De este modo, la gestión de alarmas no consiste únicamente en generar avisos, sino en diseñar un sistema que permita tomar decisiones en el momento adecuado.
Cómo funciona un sistema Scada
¿Te has preguntado alguna vez qué ocurre realmente dentro de un sistema Scada cuando está funcionando? Un sistema Scada es un software que se ejecuta sobre una máquina, normalmente un PC o un servidor, y que se encarga de supervisar y gestionar procesos industriales mediante la comunicación continua con los dispositivos de campo.
Para realizar esta tarea, un sistema Scada se organiza internamente en distintos módulos de software, cada uno con una función concreta dentro del sistema.
- Drivers de conexión con dispositivos: Esto permite conectarse a diferentes dispositivos que utilizan distintos protocolos.
- Drivers de acceso a bases de datos: Un Scada debe estar preparado para comunicarse con las diferentes bases comerciales del mercado.
- Sistema de programación en caliente: Un Scada tiene la capacidad de ejecutar programas que se cargan, modifican y eliminan sin necesidad de apagar el sistema. Esto hace que los sistemas Scada sean una herramienta adaptable a cualquier modificación del sistema de producción.
- Gestión de usuarios: Hoy en día es imprescindible implementar una política de seguridad dentro del propio Scada, independientemente de dónde se ejecute.
- Servidor de clientes HMI: Tienen la capacidad de servir diferentes pantallas de supervisión. No es igual la pantalla de supervisión del personal de mantenimiento que la del personal de calidad.
- Servidor de Datos tipo REST API: Además, pueden actuar como servidores REST, OPC-UA o MQTT, permitiendo escalar el sistema e integrarlo en arquitecturas de nivel superior.
Más allá de esta división, es importante entender que el núcleo de un Scada es un módulo central encargado de gestionar la memoria.
Es el núcleo el que aporta estabilidad al sistema ya que todo pasa por él.
Es en esta memoria donde se almacenan todas las variables del proceso, representadas mediante tags, y sobre la que trabajan el resto de funcionalidades del sistema.
El resto de módulos no trabajan directamente con el proceso físico, sino con esta representación en memoria, lo que permite aplicar lógica, generar alarmas o registrar históricos de forma desacoplada del control del proceso.
El Scada es un sistema distribuido de control dentro de la misma máquina. Cada unidad procesa su tarea de forma independiente al resto de módulos, pero siempre bajo el control del núcleo, que actúa como punto central de coordinación del sistema.
Este es el funcionamiento real de un sistema Scada en entornos industriales.
Ejemplo práctico: cómo funciona un sistema Scada en un almacén robotizado
En un almacén robotizado, gestionar correctamente los productos implica coordinar múltiples sistemas: bases de datos, controladores industriales, usuarios y lógica de supervisión.
El sistema dispone de una base de datos donde se almacena información como el número de unidades disponibles o la ubicación exacta de cada producto dentro del almacén.
Aunque los almacenes robotizados pueden parecer similares entre sí, en la práctica cada instalación tiene sus propias particularidades.
Esta capacidad de adaptación permite modificar el comportamiento del Scada en tiempo real sin afectar al resto de módulos.
Cuando un operario solicita un producto, el sistema Scada no actúa directamente sobre el equipo físico, sino que comienza trabajando sobre la información en memoria:
- En primer lugar, verifica si el usuario tiene permisos para realizar la operación.
- Después, consulta en la base de datos si el producto está disponible.
- Y, si todo es correcto, genera las órdenes necesarias.
Estas órdenes se traducen en instrucciones que el Scada envía al PLC, que es el encargado de ejecutar el movimiento físico de los robots dentro del almacén.
De este modo, el Scada no controla directamente motores ni actuadores, sino que coordina todos los sistemas a través de su representación en memoria.
Este es el funcionamiento real de un sistema Scada: integrar diferentes subsistemas y tomar decisiones basadas en información estructurada para ejecutar una acción, como en este caso retirar un producto del almacén de forma coordinada y controlada.
La siguiente representación ayuda a visualizar cómo se organiza internamente este flujo dentro de un sistema Scada.
Cada instalación industrial tiene sus propias particularidades.
En la práctica, implementar un sistema Scada no consiste en elegir un software, sino en definir cómo debe adaptarse al proceso.
Es en este punto donde la experiencia en integración y conocimiento del entorno industrial marca la diferencia.
¿Cuándo es necesario implementar un sistema Scada?
No todas las instalaciones requieren un sistema Scada, pero existen situaciones donde su uso deja de ser una opción y pasa a ser una necesidad.
En muchos casos puede no ser imprescindible, pero su incorporación permite mejorar el control, la trazabilidad y la capacidad de adaptación del proceso.
Un sistema Scada resulta especialmente necesario en situaciones como:
- Cuando hay múltiples procesos que deben coordinarse entre sí.
- Cuando es necesario registrar y analizar datos de producción.
- Cuando se requiere supervisión remota de la instalación.
- Cuando el control basado únicamente en PLC resulta insuficiente o poco flexible.
- Cuando es necesario integrar distintos sistemas en una única plataforma.
En este tipo de escenarios, un sistema Scada no solo mejora la operación, sino que permite hacer viable el funcionamiento completo de la instalación.
Como adaptar la producción gracias a un Scada
Las empresas dedicadas a los tratamientos superficiales de piezas metalicas, realizan su tarea sometiendo a las piezas metalicas a diferentes baños químicos.
Si el proceso es controlado por un PLC el número de variaciones en el proceso de los baños es limitado, como tienen **pocas recetas** ofrecen a sus clientes pocas opciones de variación en el proceso.
Mediante la incorporación de un Scada que gestione las recetas en una base de datos, el número de variaciones en los tratamientos es ilimitado.
De esta forma no solo ofrecen a sus clientes mas opciones, si no que también les permite ganar nuevos cliente debido a la versatilidad de su sistema de producción.
En este punto, implementar un sistema Scada deja de ser una decisión tecnológica y pasa a ser una necesidad operativa.
Componentes de un sistema Scada
Un sistema Scada está formado por varios elementos que trabajan de forma conjunta para supervisar y controlar procesos industriales:
- Sensores y actuadores: capturan información del proceso y ejecutan acciones físicas.
- PLC (Controlador lógico programable): realiza el control directo de la instalación.
- RTU (Unidad terminal remota): utilizada en instalaciones distribuidas para adquirir datos y enviarlos al sistema.
- Red de comunicaciones industriales: permite la transmisión de datos entre dispositivos y el Scada.
- Servidor Scada: núcleo del sistema donde se gestionan los datos, alarmas y lógica.
- HMI (Interfaz hombre-máquina): entorno visual donde el usuario supervisa y controla el proceso.
Tipos de sistemas Scada
Los sistemas Scada pueden clasificarse según su arquitectura y forma de implementación:
- Scada centralizado: un único sistema supervisa toda la instalación.
- Scada distribuido: múltiples sistemas interconectados comparten la supervisión.
- Scada en la nube: permite acceso remoto y escalabilidad a través de internet.
Ejemplos de uso de sistemas Scada
Los sistemas Scada se utilizan en múltiples sectores industriales:
- Plantas de producción industrial.
- Generación de energía (solar, eólica, eléctrica).
- Sistemas de agua y saneamiento.
- Automatización de edificios.
- Infraestructuras de transporte.
Actualmente existen soluciones modernas como SPGN, que permiten desarrollar sistemas Scada flexibles y adaptados a cada proceso industrial.
Diferencia entre Scada y PLC
Es habitual confundir ambos conceptos, pero tienen funciones claramente diferenciadas:
- PLC: ejecuta el control directo del proceso industrial.
- Scada: supervisa, visualiza y permite interactuar con ese control.
El Scada actúa como una capa superior dentro de la arquitectura de automatización industrial.
Preguntas frecuentes sobre sistemas Scada
¿Qué significa Scada?
Scada significa Supervisory Control And Data Acquisition, es decir, supervisión, control y adquisición de datos.
¿Qué hace un sistema Scada?
Un sistema Scada recoge datos de procesos industriales, los muestra en tiempo real y permite controlarlos desde una interfaz gráfica.
¿Dónde se utiliza un sistema Scada?
Se utiliza en industrias como energía, agua, fabricación, transporte y automatización de edificios.
¿Cuál es la diferencia entre Scada y HMI?
La HMI es la interfaz gráfica que utiliza el usuario, mientras que el Scada es el sistema completo que gestiona los datos y el control.
¿Cómo funciona un sistema Scada?
Un sistema Scada recoge datos de los dispositivos industriales, los procesa en su núcleo y los muestra en interfaces HMI, permitiendo además enviar órdenes al proceso.
Seguridad en sistemas Scada industriales
La seguridad en sistemas Scada es un aspecto crítico en la industria moderna, ya que estos sistemas controlan procesos esenciales.
Entre los principales riesgos se encuentran:
- Accesos no autorizados a la instalación.
- Manipulación de variables del proceso.
- Interrupción de la producción.
- Exposición de datos industriales.
Para mitigar estos riesgos, es fundamental implementar medidas como:
- Control de accesos y gestión de usuarios.
- Segmentación de redes industriales.
- Uso de protocolos seguros.
- Monitorización continua del sistema.
Conclusión
Un sistema Scada no solo permite supervisar y controlar procesos, sino que se ha convertido en el núcleo de la digitalización industrial, integrando datos, automatización y toma de decisiones en un único entorno.
En entornos industriales, lo importante no es el software, sino que la instalación funcione.
En SPGN desarrollamos soluciones Scada adaptadas a cada proceso, utilizando nuestra propia plataforma cuando aporta valor, pero también integrándonos con otros sistemas del mercado cuando el proyecto lo requiere.
El objetivo no es implantar una tecnología concreta, sino que la solución funcione de forma estable, sea mantenible y esté alineada con las necesidades reales de la instalación.
Este tipo de soluciones no se resuelven con un software estándar, sino con una correcta integración del proceso.
Por eso, es clave que el sistema esté bien planteado desde el inicio, evitando soluciones difíciles de mantener o que no se adaptan a la instalación.
En este tipo de proyectos, la diferencia no está en la tecnología utilizada, sino en cómo se adapta al proceso real.
Cuando esto no se tiene en cuenta, es habitual encontrarse con sistemas difíciles de mantener, poco flexibles o que no responden a las necesidades reales del proceso.
Si estás en este punto, probablemente ya sabes que no se trata de elegir un software, sino de resolver correctamente el proceso.